miércoles, 2 de febrero de 2011

Joyas de internet: TBO nº1

El título de este nuevo semanario no envuelve misterio de ninguna especie.
Buscábamos un nombre y entre las letras del alfabeto se nos destacaron tres, cuadrándose ante nuestra vista como verdaderos reclutas.
Estas tres letras fueron una T, una B y una O.
-¡Firmes!- digimos con la imaginación más bien que con los labios.
Las tres letras se pusieron en fila todo lo tiesas que les permitían sus trazos y resultó: TBO.
El título nos sedujo y quedó admitido por unanimidad.
¿Ven ustedes que cosa tan sencilla?

Aunque los detractores de las mal llamadas descargas ilegales –que yo sepa en España todavía es legal el trueque de archivos entre particulares- jamás lo reconocerán, lo cierto es que la red de intercambios que ha hecho posible internet no sólo ha tenido por consecuencia el quebranto económico y el cabreo permanente de bisbales y chenoas; de teddybautitas y sus misérrimos sueldos y de enriquecerezos y sus atléticos en crisis sempiternas. Además la red de redes ha permitido poner al alcance de todos un considerable acervo cultural compuesto en gran medida por obras clásicas, imperecederas e imprescindibles que de otra forma, por su caracter minoritario y de difícil rentabilización, hubieran permanecido inaccesibles para la mayoría, perdidas en el purgatorio de lo comercialmente inviable. Por más que fastidie a los enemigos de las mulas, los torrents y las descargas directas, la labor de recuperación llevada a cabo, de forma desinteresada en la mayoría de los casos, por los internautas, digitalizando videos, creando subtítulos, escaneando libros y tebeos descatalogados, corrigiendo errores de OCR, maquetando formatos, traduciendo obras no editadas en castellano o simplemente compartiendo conocimientos y entusiasmos merecería por parte del ministerio de cultura y de la propia menestra, nuestra queridísima Ángeles González -Sinde, algo más que la mácula de la actividad delictiva y su consiguiente persecución criminal.

Para muestra de esta inestimable labor, un botón; y menudo botón: aquí os dejo el histórico primer número de la revista TBO, el semanario “festivo infantil”, como él mismo se califica en la portada, que diera sus primeros pasos allá por el remoto 1917 y que con el tiempo, caprichos de la popularidad, acabaría dando nombre a toda la historieta española. Ojito al precio de salida, 5 céntimos, y a la numeración de las viñetas, no vaya a ser que la gente se pierda y no sepa cómo leerlas. Pues eso, una joya, otro regalo impagable de internet.


tbo1

6 comentarios:

  1. ¿Y el comentario comentoso? Nos lo han robao. Jesús, haz el favor de dejar las cosas como estaban y da la cara si te atreves.

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  2. Si Jesús borra el suyo, borrar el mio también, que no tiene sentido que le mande medicarse sino :)

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  3. No, déjalo, que a Jesús le viene bien medicarse aun cuando ni abra la boca. Por lo que pueda estar maquinando...

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  4. Jajajajjaja de todas formas lo veo injusto aquí o ejem todos o la puta al río!

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Como no me copies te pego

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