Siguiendo la estela de Lennie Tristano, conocemos a Warne Marsh, su saxofonista tenor en los años 50 y principio de los 60. Warne es hijo de un violinista de origen ruso, después de estudiar acordeón, piano y clarinete bajo se inicia en los saxos alto y tenor. Influido durante su adolescencia por Coleman Hawkins y Ben Webster, Warne Marsh descubre mas tarde, en Lester Young y Charlie Parker, dos universos que hacen suyos: movilidad extrema de una acentuación casi siempre imprevisible y, para mostrar mayor libertad en la improvisación, una afición muy pronunciada por la absoluta regularidad del tempo y la anchura del ritmo marcado por el contrabajo y la batería. En este aspecto coincide totalmente con Tristano, compartiendo su gusto por el rigor y su conocimiento de la tradición musical europea, concebidos como bases de una libertad conquistada sobre la que se manifiesta la espontaneidad del improvisador. Comparado con frecuencia a Lee Konitz (por la analogía de sus timbres, mas allá de la diferencia de instrumentos), se distingue, sobre todo, por su total emancipación con respecto a la melodía.
Escuchad este standard en manos de Warne Marsh y nos daremos cuenta de que estamos ante un músico superlativo, muy desconocido para el público general, pero muy apreciado entre los oyentes al Jazz. Me gusta particularmente ese ir y venir de los saxos, dándole a la melodía un toque particular y genial, haciéndola muy accesible a cualquier tipo de oyente.
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