sábado, 10 de diciembre de 2016

Bobby Fischer (3ª parte)

Spassky vs Fischer
Antes de comenzar el Match por el título mundial hubo un largo y extenso periodo de preparación para ese gran duelo.

Bobby se preparó a su manera, o sea, completamente en solitario, con un amplísimo repertorio de aperturas y defensas que saldrían a la luz en el Match. Y sobretodo estudiando obsesivamente un libro con las mejores partidas de Spassky, ese libro de cubierta roja iba a todas partes con el americano, ya fuese a un restaurante a comer, o simplemente cuando estaba echado en la habitación, esa era su biblia particular.

En el otro bando, los soviéticos pedían informes sobre el juego de Fischer a Smyslov, Keres, Korchnoi, Tahl y Petrosian. Esos informes después pasaron a transcribirse a un libro titulado Los rusos contra Fischer, de esos informes, uno de los mas acertados fue el de Tahl, que decía lo siguiente: "En el período de preparación para el Match y a efecto de entrenamiento, le recomendaría a Spassky que resolviese problemas extremadamente difíciles (quizá no solo problemas de ajedrez), de modo que erradicara una cierta indolencia a la que a veces es proclive". Korchnoi mientras opinaba: "Spassky está experimentando una crisis. Una importante laguna en el juego actual de Spassky es que se ha quedado atrás en las aperturas. El nihilismo, negación de la necesidad de estudiar teoría, la renuncia a la lucha por la iniciativa con los métodos más modernos y la exagerada confianza en la propia técnica defensiva, son ahora una enfermedad crónica".

Había varias ciudades que solicitaron el lugar para disputar el Match, finalmente Spassky se decantó por Reykjavik, ya que pusieron 125.000 dolares de premios. Pero seguía habiendo una sensación de que Bobby quería boicotear el Match, ya que el día que había que sortear los colores, nuestro protagonista no compareció; sí estaban el 1er ministro islandés, el presidente de la FIDE Max Euwe (al que le tocó el papel de defensor del diablo) y todas las autoridades invitadas. Después se supo que Fischer exigía doblar los premios si se quería que él apareciese por la sala de juego. Finalmente, James Slater, un empresario inglés puso el dinero llegando a los 250.000 dolares, le mandó también una carta personal a Fischer  diciéndole "ahora ve y juega, gallina".

Era el día 4 de julio, y por fin se iba a realizar el sorteo de los colores, pero Fischer no se presentó, alegando su segundo, William Lombardy, que se encontraba muy cansado del viaje y estaba durmiendo en su hotel. Spassky ya no se pudo contener más y exigió unas disculpas públicas, ya que al rehusar a presentarse a la ceremonia de apertura había violado las reglas del Match y según las normas de comportamiento se había descalificado a sí mismo. Así mismo Spassky pidió que se le sancionase. Fischer escribió una carta de disculpas a Spassky y este conflicto (que no fue el último) se dio por zanjado.

Con esta situación, el match comenzó con una sorprendente derrota de Fischer, que en una posición completamente igualada se tomó un peón envenenado y perdió el alfil, después luchó duramente para conseguir el empate, pero Boris llegó a materializar muy bien la ventaja.

La siguiente partida no llegó a disputarse, por que Bobby nuevamente encontró una excusa, y es que según él, las cámaras que retransmitían el encuentro, hacían mucho ruido y le desconcentraban. Por lo visto, lo que sí le molestaba era que él no hubiese dado permiso para que se filmasen las partidas. En realidad sí que había firmado un contrato cediendo esos permisos, pero no cayó "en que hacían mucho ruido" y por ello se quedó en la habitación de su hotel. Spassky había obtenido un 2º punto sin luchar y eso en cualquier otro jugador (tipo Karpov o Petrosian) lo habrían aceptado con alegría, pero Spassky que era un tipo honrado y con un gran concepto de la deportividad, aceptar ese punto era hasta insultante.

Desde la URSS presionaban a Spassky para que se volviese a Moscú y dejase de ceder concesiones en favor de Fischer, ya que éste no paraba de comportarse de forma caprichosa y Spassky como si fuese su hermano mayor le decía, venga sí, acepto todas tus condiciones, pero vamos a jugar ya de una vez... Y mientras, Fischer siempre tenía un as en la manga con la que apretarle a Spassky. Todos los segundos de Spassky pedían que se dejase a su pupilo concentrarse solo en el ajedrez, ya que había tomado la determinación de disputar el encuentro, y es que entre el gobierno soviético y Fischer por otro lado, le estaban haciendo más daño que si hubiese disputado varias partidas consecutivas al mas alto nivel.

En la 3ª partida, Fischer, puso como condición jugar en una sala aparte sin público, para así asegurarse el que las cámaras de televisión  no grabasen sin su consentimiento la partida. En mi opinión personal, Boris Spassky jamás debió de haber cedido en eso, es verdad que iba ganando por 2 a 0, pero parecía que le debía algo a Fischer después de haber ganado un punto por incomparecencia, y es que psicológicamente es algo que le afectaba mucho a un jugador tan honesto y deportivo como es él. Así que se encerró con el árbitro Lothar Schmidt y con Fischer, y por 1ª vez en su vida perdió contra el americano con blancas y contra una Benoni.

La 4ª partida volvió a la sala principal de juego, y se jugó una defensa siciliana, ataque Leonhardt-Sozín, de la que Fischer era todo un especialista, pero, Spassky estaba muy bien preparado contra esta línea y llevó en todo momento la iniciativa, todo derivó a un final de alfiles de distinto color que eran tablas. En la 5ª partida, Spassky en una posición completamente igualada, comete un burdo error, en la que debe de abandonar inmediatamente. Y para rematar el desastre, la siguiente partida es otra derrota, en la que en un gambito de dama, le deja a Bobby con un maravilloso alfil, por un caballo penoso, el norteamericano va aumentando la presión con un juego muy preciso, hasta que la posición se cae por su propio peso.

  La 10ª partida, es posiblemente la mejor partida del match y en el que los dos jugadores están a un nivel impresionante, la partida después de múltiples intentos, la subo en un vídeo del tubo, viene en inglés, no he encontrado versión en castellano, pero al menos se puede ver la partida...



Después de esta lucha, Spassky en la undécima partida venció a Fischer en la única vez en la que Bobby puso a prueba los análisis de apertura de los entrenadores rusos. En la 12ª partida, terminó en tablas de forma sobria por parte de Spassky, pero en la 13ª Bobby jugó la defensa Alekhine y así evitando las aperturas trilladas por los rusos. Ésta es otra  obra maestra en la que tal vez podían haber ganado cualquiera de los dos, pero Bobby siempre fue un jugador más preciso que Boris, y en un final digno de estudio, el americano se impuso de nuevo.

Recibiendo la corona
 Desde la 14ª partida en adelante, la iniciativa del match pasa a Spassky, que juega muy bien, pero que por una causa o por otra, termina haciendo tablas y como él dijo: " en las últimas 8 partidas casi todo el tiempo sentía que Fischer era un como un gran pez en mis manos, pero un pez es escurridizo y difícil de agarrar y, en algunos momentos, le dejé escapar. Entonces empezaba de nuevo el tormento psicológico. Todo debía comenzar de nuevo por el principio..." Además, cuando a Bobby no le iban bien las cosas en el match, empezaba de nuevo con las quejas extra-deportivas y claro, eso desestabilizaba a su rival. Finalmente en la 21ª partida, todo acabó, otra defensa Alekhine en la que Spassky arriesgó para vencer, pero trágicamente dejó escapar en momentos puntuales las mejores jugadas y con la precisión defensiva de Fischer, el encuentro acabó con otra derrota. 

Por fin Fischer cumplió su sueño, pero lo que nadie se podía imaginar es que fuera a dejar el ajedrez de competición. Solo dos décadas después retornó al tablero para enfrentarse a su mismo rival, pero ya no eran los dos mejores jugadores de su tiempo y el nivel de las partidas fue bastante más flojo. Además, el norteamericano se metió en un buen lío al romper el boicot internacional a Yugoslavia y los Estados Unidos le impusieron una multa de 250.000 dolares, amén de 10 años de prisión si volvía su país. Así que se convirtió en un apátrida, vivió en muchos países pero siempre bajo la presión de que los servicios de inteligencia americanos no le atrapasen. Terminó viviendo sus últimos días en Reykjavik, hasta que falleció el 17 de enero de 2008 con 64 años de edad.

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