martes, 31 de diciembre de 2013

Amor institucionalizado o las reglas del juego

Revisando mis viejas entradas de La vida en viñetas resulta que conozco a Edward Albee desde antes de ver ¿Quién teme a Virginia Woolf? y desde mucho antes de que el Jesusete comenzara a darnos la matraca sempiterna en cada quedada alcoholica con la cabra y la padre que la parió. 

Lo curioso es que lo conocí apenas por una frase que aparace al paso en el Fun Home de Alidson Bechdel, pero la frase ya entonces me pareció tan memorable que hasta le dediqué entrada propia. Y como sea que sigue pareciendome memorable, aunque no a la altura de aquella del moño ni de esa otra perla reciente ("¡es lo mejor que he leído en mi vida y lo estoy leyendo ahora mismecito!"), pues en fin, con vuestro permiso me tomo la licencia de trasplantar aquella entrada aquí:

"Tengo derecho a que me mantengas porque me he casado contigo, y porque dejo que te pongas encima de mí y hagas tus cosas asquerosas"

Extraído de El sueño americano (1961), de Edward Franklin Albee.

¡Qué magnífica definición de lo que ha venido siendo tradicionalmente el matrimonio convencional!

2 comentarios:

  1. La frase no es exactamente como dices, le falta la guinda; es así:
    "¡Es lo mejor que he leído en mi vida y lo estoy leyendo ahora mismecito!"

    Habría sido imperdonable soslayar el "mismecito".

    Adolfo (soy yo, sigo dando fe)

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  2. Corregido. Habría sido imperdonable..

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Como no me copies te pego

Reservado todos los derechos a los lectores, que podrán copiar, manipular, alterar y hasta leer todos los textos de este blog. Eso sí, se agradecería que mencionaran de dónde diablos han sacado el juguetito.