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domingo, 11 de diciembre de 2016

Letrineros lapienses

El sábado 10 de diciembre hicimos nuestra clásica ruta otoñal de letrineros, los saco de paseo al campo, para que las pantallas, libros, tabletas y que todos esos componentes electrónicos descansen durante unas horas, y las mentes de mis amigos se oxigenen. En esta ocasión faltó Juanlu, y también El pega, aunque este suele venir de forma esporádica. Pero, a ambos le encontramos sustitutos, un irlandés, Fran Cassidy y Fernando (del cual no sé el apellido), un amigo de Burgos que está estos días en nuestro terruño. David, Pedro y yo, éramos los veteranos en esta aventura otoñal.

Antes de salir en dirección a La Lapa, nos paramos en El mercado de Almendralejo y nos apañamos unas buenas tostadas, Fernando, no daba crédito de que algo tan sencillo como una tostada de aceite, ajo y pimientos, pudiese estar tan bueno.

Después de la alimentación, pasamos al viaje, y la media hora se nos pasó rápidamente, ya estábamos en La Lapa, y desde allí, nos metíamos en La sierra de Las cruces, con un bosque impoluto, unas dehesas bien conservadas, una humedad extraordinaria, que hace que la variedad de plantas sea algo llamativo para los apasionados a esta afición.

Pedro y Paco en plena cuesta.
Eso sí, la zona, no es precisamente llana, había unas cuestas de más de 700 metros de longitud, y con un buen porcentaje, eso hizo que tuviésemos que parar en varias ocasiones, para recuperar el aire, y las pulsaciones, también para disfrutar de todo lo que nos rodeaba. 
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

domingo, 28 de diciembre de 2014

Letrineros buscando antepasados

Detalle de pintura
Parece que los letrineros le están cogiendo el gusto a esto del senderismo, el viernes 26 de diciembre y después de comer, a la puñetera hora de la siesta quedamos para ir a la sierra de Torremejía a ver las pinturas rupestres esquemáticas en esta ocasión contábamos con la ayuda logística de Diego Frías, ese loco apasionado de las montañas que rememoró sus aventuras en esta pequeña sierra del centro de Badajoz.

No contamos con la presencia de David, así que el grupo se formó con JL, Pedro, Adolfo, Diego y el menda; llegaríamos sobre las 15.30 al desvío de la sierra, pero Diego en su clásico estilo de "es por aquí", equivocó el camino, a pesar de que yo lo miré por el sigpac y sabía que era por otro lado..., así que a los 300 metros de coche, tuvimos que aparcar y ponernos a andar.

La primera zona es una reforestación de eucaliptus, así que poca chicha tenía en cuanto a lo medioambiental, pero como era llano, venía bien para calentar las piernas, aunque he de decir que hacía un extraño calor para la época del año en que estamos. Después pasamos a la zona auténtica de sierra con un poco de dehesa en el lado de la solana y por allí nos salió una pareja de águilas reales adultas.

Pinturas esquemáticas
La charla era amena, y las plantas empezaron a salir al camino, allí los olores de las jaras, tomillos, cantuesos hacían muy agradable el paseo, también vimos sorprendentes lentiscos, torviscos, madroños... Así que los letrineros avanzaban en todos los sentidos, ya que aumentaban los conocimientos de botánica y progresábamos en busca de las pinturas.

Hubo un momento en el que debíamos de desviarnos, y lo hicimos antes de tiempo (hacía varios años que no íbamos a este lugar), por lo que Diego y yo tuvimos que ir limpiando un poco el camino de jaras secas para que nuestros compañeros no tuviesen más dificultades de la cuenta. Las jaras a veces cerraban por completo la senda y eso me hizo despojarme de toda la ropa por que el calor era asfixiante. El tramo no era muy largo en línea recta, pero con tanto arbusto mediterráneo de por medio, se hace tremendamente largo. Pero por fin pudimos llegar al abrigo de la roca donde estaban las pinturas rupestres, pero, por desgracia un tal Nito, le ha dado su toque personal, y en ciertos lugares ha dejado pequeños escritos. Tal vez si desde la Junta de Extremadura supiesen que hay muchas pinturas de hace miles de años en esta sierra, se protegerían de actos vandálicos como este, pero no parece haber mucho interés por proteger las artes pictóricas de nuestros antepasados.

Ocaso en la sierra de Torremejía
Allí al lado de las pinturas y filosofando sobre ellas, vimos como el sol iba cayendo, con la ilusión de ver tal vez un mítico rayo verde, no fue el caso, pero el ocaso nuevamente fue alucinante, y es lo bonito de vivir en un llano como la comarca de Tierra de Barros, donde se ven unos atardeceres que no envidian a ninguno en cualquier lugar del mundo.
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

domingo, 7 de diciembre de 2014

Letrineros Moriscos

Una vez más, "er Deivid", "er JL", "er Alan" y este guía cronista salimos al campo a hacer una ruta por los campos extremeños, en esta ocasión nos fuímos a la localidad fornacense, dónde íbamos a hacer una rutita suave para que estos mendrugos no se rajen el próximo año.

Y digo, que hacía un frío de narices, la temperatura estaba en negativo y el menda esperando puntualmente a que me recogiesen, con la nariz helada... Paramos a echar un poco de combustible y de allí nos fuímos a Ribera del Fresno, por que según la leyenda urbana de Deivid, ponían unos desayunos cojonudos, pero es lo que ocurre con las leyendas, que al final son cuentos que uno se cree o no, pero cuando entramos en el bar y estaban todavía 4 viejos tomándose cubalibres, en fin, no le dimos al Deivid con el taburete por que alguien nos tenía que traer de vuelta. Allí nos pusieron 4 medios molletes y en plan self service a prepararnos la tostá, menos mal que el café estaba cojonudo, pero tiene pinta de que eso fue una casualidad... Y como fue un desayuno un poco cutre, y para desquitarse se puso a buscar a la churrera de Ribera, que no tienen tanta fama como las turroneras de Castuera, pero nos quedamos con las ganas también.

¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

martes, 8 de julio de 2014

Los Lapienses

Alcornoque
En cuanto uno sale de casa, empiezan a pasarte anécdotas y curiosidades por doquier, este verano (que de momento no lo parece) invita a pasear por las noches e incluso a quedarte a dormir en mitad del campo y eso fue lo que hicimos este viernes pasado Paco "el melli" y este que os escribe.

Nos desplazamos a la cercana localidad de La Lapa, que no tendrá más de 200 habitantes, por que allí está la pequeña Sierra de las cruces, en la que destaca por su variedad botánica, los bosques centenarios de encinas y alcornoques también albergan a gran variedad de aves, muchas de ellas incluso se quedan a criar en verano cuando lo habitual es desplazarse al norte a soportar las temperaturas estivales, pero el lugar es excepcionalmente húmedo, lo que le da ese toque especial.

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jueves, 12 de junio de 2014

Arroyo Las Picadas

Álamos en el arroyo
Nuestros cauces de agua naturales se han ido perdiendo poco a poco, por que ha llegado el agricultor o el dueño de la finca colindante con el arroyo y ha puesto un cercado diciendo que eso es de su propiedad y claro, eso no es así ni mucho menos, por que todos los ríos y las zonas de servidumbre del río son de dominio público.

Aquí, en nuestra localidad, se están recuperando varios de estos arroyos, uno de los que mejor ha evolucionado es el de Las Picadas, un sitio, que en realidad tiene poco espacio para desarrollarse como a los naturalistas nos gustase, porque apenas hay 2 km de río, pero al menos nos conformaremos con eso, ya que hace 5 años no había nada más que monocultivos de vid y por lo menos esto es un gran paso hacia adelante y con vistas al futuro, sin duda es esperanzador.
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sábado, 24 de mayo de 2014

Un 1 de mayo en La Serena

Águila Imperial
Pues sí, en esta ocasión decidimos que el día del trabajador íbamos a ser unos esquiroles, que mi amigo el Melli, y Marc Gálvez (nuestro guía de Onaga Ambiental) nos desplazaríamos a la enorme comarca pacense de La Serena. Porqué allí, bueno, pues a pesar de que no destaca por sus dehesas, ni por sus sierras, ni por sus lagunas, sin embargo, allí hay una buena cantidad de aves que solo se ven en esa zona.

Antes de meternos en faena, nos fuímos a desayunar al Bar el Norte de Alange, coincidimos los tres en pedirnos una Parisina, sin embargo el pimentón que aliñaba a la tostada no le sentó nada bien al Melli, que a la hora terminó en una cuneta vomitando... Tras ese traspiés, fuímos directamente a la zona del castillo del Amorchón, que está incrustada en la Sierra de Tiros, allí, nada más parar con el coche, Marc nos enseñó a un Búho real en una pequeña rendija del roquedo. También nos sobrevoló un águila calzada de morfo oscuro, y un bonito alimoche. También enfocamos a un pajarillo bastante humilde, pero muy inquieto, la curruca mirlona, que finalmente se dejó ver bien. Otro que nos dio la bienvenida fuel el Cuco, que es fácil de detectar por su sonido, pero no tan fácil de ver, a pesar de que no es pequeño...


Alcaraván
Desde allí, ya nos dirigimos a la zona de Cabeza del Buey para mirar a través de sus Cañadas reales, y desde el primer momento, esas inmensas pseudo- estepas nos depararon
grandes sorpresas, como fue ver al Esmerejón, pequeña halconífera que suele pasar el invierno en Extremadura, pero que estuviese todavía a primeros de mayo en nuestra tierra es una sorpresa para los ornitólogos.

Como también ver un Aguilucho cenizo melánico, (habitualmente esta rapaz es gris ceniza, pero en esta ocasión era marrón oscuro tanto en la parte ventral como en la dorsal),llevábamos dos rarezas en poco tiempo. La emoción era grande, seguimos hurgando por allí y de repente nos salió un Alcaraván, un ave limícola y esteparia, con patas largas y unos ojos vistosísimos, yo la tenía atravesada, pero después de esto me resarcí bien a gusto.

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domingo, 1 de diciembre de 2013

La campiña sur

No es habitual en mi ir al campo con un guía para mostrarme algo que más o menos sé lo que es, pero la verdad que tener como quien dice de vecino al ornitólogo Marc Gálvez y no aprovecharlo, realmente sería un desperdicio.

Y no fuí solo, nos reunimos después de 15 años o más, los viejos amigos (Diego, Paco "melli" y este cronista) a ver aves, y para eso primero tuvimos que desplazarnos a Palomas, porque allí habíamos quedado con Marc y así que nos enseñase la Campiña Sur, una zona que queda entre las comarcas de Tierra de Barros y La Serena.



En el lugar que nos habíamos citado estaba lleno de cazadores, allí llenos de jaurías de perros, y no era para nosotros el preámbulo de algo bueno; aquellos cazadores salieron antes que nosotros, pero teníamos la esperanza de que no fuesen al mismo lugar que habíamos elegido para campear.

Así que nos montamos en el coche después de que Marc nos dijera la ruta que íbamos a hacer. A los pocos kilómetros y ya cerca de una dehesa nada más pasar Puebla de la Reina vimos una imagen insólita: varios buitres leonados posados en encinas y sin duda debido a que les cogió la noche en una carroñada, por lo tanto en vez de ir a su nido, se quedaron cerca de la carretera a dormir de aquellas maneras. Poco tiempo después, Marc nos hizo bajar del coche, debido a que había 6 palomas zuritas en un campo de labor. La mañana era fría pero sin duda empezaba siendo fructífera.
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domingo, 10 de noviembre de 2013

Sansustre



 
El año pasado por estas fechas, nos desplazamos a la Sierra de Guadalupe, este año hemos cambiado del este de Cáceres, al oeste de la provincia, justo en el límite de Badajoz y Cáceres.

Conozco el Sansustre desde hace, puf, la tira de años. Así que cuando JL me llamó diciendo que podíamos hacer una ruta por San Pedro, enseguida se me vino a la cabeza el Sansustre. Además vi muy animado al deivi y al alan, así que dejé mis males y el sábado me levanté como pude, me hice unos vahos con miel, sal, cebolla y todo lo que encontré que fuese expectorante y después hice unas gárgaras para ver si la flema desaparecía durante un momento. En el viaje estuve dándole vueltas a un asqueroso ajo, que me venía de forma fantástica para calmar la tos.

Llegamos a Badajoz para recoger a JL, pero debía de pagar el desayuno por la penitencia del viaje, menos mal que el del Venero sigue haciendo las migas como recordaba hace décadas atrás cuando iba con Diego Frías.

Por fin, nos encaminamos hacia la ruta propuesta y me alegré de que todo, prácticamente estaba igual de como lo dejé hace unos 12 años, por que ese era el tiempo que no iba hasta este maravilloso lugar. Nada más bajar del coche, me dio los buenas días el Martín Pescador, pasando como una bala por la rivera. Hacia el otro lado, los buitres leonados también empezaban a desperezarse y buscar las térmicas para desplazarse con el mínimo gasto de energías.

Después de ponernos el equipamiento adecuado para andar por el camino, enseguida nos dimos cuenta de que la humedad era excesiva, las deportivas de JL y Pedro no podrían aguantar si seguía habiendo tanto verde en el campo y por lo tanto iban a ir con los pies mojados. El Deivi y este cronista, echábamos de menos el goretex, pero no lloramos mucho por esa circunstancia.

Para entretenernos en la ruta, empezamos a investigar el tipo de plantas que había por el lugar: el orégano, la menta, el endrino, el fresno, el madroño, el rusco, el torvisco, las jaras y retamas, junto a muchísimo alcornocal, y más plantas que este cronista desconoce.
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miércoles, 12 de junio de 2013

Desde El Piquito hasta las Buitreras

                                            Ascenso al Piquito
Al llegar el mes de Junio y como es habitual todos los años, Diego, Juan y este cronista nos ponemos de acuerdo para hacer una ruta por la Sierra de Gredos, entre otras cosas para no perder el hábito, también para desconectar del pueblo y de las cosas que hacemos habitualmente, y, también, para quedar en evidencia, nuestra forma física va cada vez a menos, nos vamos haciendo mayores, las mochilas nos pesan más, pero aún así, creo que tiene gran mérito las palizas que nos pegamos todos los años.

Oropéndola
Empezamos cerca del Guijo de Santa Bárbara, y solo al dejar el coche, escuchamos el trinar de las oropéndolas, al volar de un árbol a otro. Poco después salió una rapaz, bastante rara y esquiva como es el Halcón Abejero, pero que tuve la fortuna de poder distinguir, gracias a las líneas barradas de su parte ventral.

Nos introducimos en el bosque de robles, y Diego tuvo la mala suerte de que se le introdujese en el ojo un molesto mosquito, el cual te irrita bastante; después de subsanado el accidente, pudimos disfrutar de varios elementos naturales realmente curiosos, como es el ver como una gran roca se había partido en varios trozos, había rodado, pero para el ojo inexperto solo serían 4 piedras más en el campo, para el apasionado de las piedras (Juan) era ver como encajaban perfectamente las piezas de un puzzle.


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jueves, 6 de diciembre de 2012

Los letrinos en Villuercas

No es normal que mis amigos de letrinas me sugieran que vayamos al campo a hacer rutas de senderismo, es la 2ª ruta de este año y estoy encantado con estas experiencias, vuelvo a disfrutar de la Naturaleza en su máxima expresión, y con buenos amigos que te preguntan, que quieren saber qué especie de flora y fauna nos rodea y  para mí es un enorme placer dar esa información que tengo adherida desde hace muchos años y que enseguida relaciono, haciéndome recordar aquellos años en los que viajaba por España en busca  de tesoros naturales por descubrir como esta agreste comarca de Las Villuercas-Ibores.

A pesar de que salimos de Almendralejo con un poco de retraso (mea culpa) recuperamos bastante tiempo del perdido en el viaje gracias  a la eficiencia de Davidchip en el volante de su coche alemán, del que no diremos la marca por que no nos patrocina este blog... 
Pedro se impacientaba en Guadalupe y llamaba a JL, para saber por donde íbamos y cuanto tardaríamos. Davidchip que tiene muchas virtudes al volante, especulaba en el tiempo que echaríamos, sin contar que las carreteras no son precisamente llanas y que las curvas son impredecibles, lo que también las hace más encantadoras.

Después de dar una vuelta por el pueblo, conseguimos aparcar más o menos cerca de donde Pedro se aloja, y rápidamente nos pusimos en marcha en dirección a la Oficina de Turismo para que nos dijese por dónde había que salir para tomar la ruta de los molinos. Pero como no conozco bien la zona, equivocamos el camino, y al llegar a la Ermita de Santa Catalina nos dimos cuenta del pifiazo, así que bajamos y ahora sí encontramos la ruta de los molinos.

Molinos no había tantos como uno presagiaba, pero mas decepcionante fue encontrar algunas represas del río, y con botellas de plástico (y cristal) flotando por allí y estropeando la vista paisajística del río. Con el paso de los kilometros la perspectiva fue mejorando, la ribera del río estaba llena de alisos, castaños y más arriba robles, al otro lado una muralla, del que sorprendentemente salían alcornoques a pesar de que apenas tenían tierra donde arraigarse.

Llegó la hora de parar a reponer fuerzas, lo hicimos a la altura de una presa artificial, y que la única ventaja que nos suponía era la de sentarnos en un lugar cómodo y donde nos dió el sol y regulaba nuestra temperatura corporal. Después retornamos al camino ya de vuelta a Guadalupe, esta parte en descenso y que agradecían las tiernecitas piernas de JL, que no está acostumbrado a hacer tantos kilómetros (17) seguidos. Nos detuvimos enfrente del Monasterio de Guadalupe a ver morir el atardecer y a tomarnos un café (algún hereje se tomó una birra).

Valle del Hospital del obispo
A la mañana siguiente tras una larga noche de frío e incomodidades, nos levantamos con espíritu aventurero, comenzamos tomándonos unos churros guadalupenses, y tras preparar la logística senderista nos fuimos en dirección a Navatrasierra, y al encontrar un camino donde parar el coche, nos pusimos a andar por la margen izquierda, en dirección al valle del hospital del obispo, este lugar resultó ser un lugar maravilloso, con bosques entreverados de alcornoques y robledales, siendo de una originalidad poco vista por este viajero; buscábamos bajar en dirección al agua, pero las fincas privadas en unas ocasiones y la frondosidad del bosque en otras nos lo dificultaban, y eran los bosques de loreras lo que intentaba descubrir, pero fracasamos en el intento.

Era ya la hora de darse la vuelta, pero yo me quería dar el gustazo de andar entre zarzas, carrascas, jaras y todo eso que dificultan el camino, pero lo hacen más divertido. Hubo que vadear un arroyito, y subir una rampa complicada, no había veredas, excepto la que íbamos marcando nosotros. Encontramos un lugar donde daba el sol, se escuchaba el arroyo, y los pájaros cantaban alegremente: era el sitio idóneo para tomar el bocadillo con una cerveza.

A pesar de que JL y Pedro se preguntaban que adónde íbamos, pronto recuperé el camino principal y llegamos al coche, quedándose ellos dos sorprendidos de todo lo que habíamos recortado al tirar campo através..., pero así son las sorpresas que te da la naturaleza. Resumiendo, un fin de semana digno de repetirse, con más filósofos, y mas naturalistas que estén dispuestos a aprender los unos de los otros.

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sábado, 6 de octubre de 2012

Río Cervigona

Ir a la Sierra de Gata es una obligación y un placer para quien guste de disfrutar de la Naturaleza, el viaje es de mas de 2 horas desde Almendralejo, sobretodo era muy duro a partir de Coria, donde terminaba la carretera buena y tenías que ir en dirección a Acebo, pero desde San Martín de Trevejo, todavía hay una aldea más arriba llamada Trevejo que tiene un pequeño castillo derribado y que con motivo de estar cerca de Portugal tenía razón de ser.

Era en el día de año nuevo (creo que del 1993) cuando cojimos dos vehículos mas o menos a las 7 de la mañana, pasamos por la Avenida de la Paz, y me pareció ver al Adolfete con una buena tajá, (pero también pudiera ser que no fuese él) celebrando que terminó el año de la EXPÓ o algo así. En un Citröen BX íbamos Paco el melli, José Luis A.K.A. Cano y este que relata estas aventuras, en el otro vehículo un R-4 que tenía miles de km's de caminos pedregosos iba Diego y su mujer Mª Ángeles, eran esos años en los que hablar de autovías era una utopía, así que tardamos mucho más de lo previsto, pero sobre las 12:00 de la mañana nos plantamos al lado del río Cervigona, en un prado, en el que había mucha humedad.

En pleno invierno, las noches son larguísimas, sobretodo si estás rodeado de montañas que hace que te despidas del sol media hora antes de que se  ponga en el horizonte. Así que bien pronto nos pusimos a cenar y a pesar de que el cielo estaba completamente raso e ideal para ver las constelaciones, nuestro maestro en estas lides (o sea: Diego) prefirió meterse en el saco de dormir y calentarse un poco. Eso significaba estar dentro de la tienda de campaña y por lo tanto nada de ver estrellas. Ya dentro de la campaña las 5 personas, intentamos dormir, pero realmente era difícil con tan poco espacio y el frío atosigándote, dejándote los pies helados, por esos años yo estaba acostumbrado a dormir en zonas duras, así que no buscaba excusas para ponerme de lado y dormir, pero en esa ocasión no terminé de conciliar el sueño, además, por si uno no tuviese bastante frío, encima tenía que salir a miccionar en mitad del campo, pisar a los compañeros..., en fin, os lo imagináis.

Por fin amaneció, pero la noche había conseguido que el mal humor aflorase y si calentabas la leche para desayunar, pues lo hacías mal por no esperar a que se levantasen los compañeros y sino, pues también hacías mal, por no prepararle el desayuno al señor... ¡Ay, qué susceptible estábamos aquél día!

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sábado, 1 de septiembre de 2012

Por el techo del mundo

"Valle Glacial de Machherma, KiajoRi al fondo"
                                            
Llegar hasta los alrededores del Everest, también lo llaman Chomologma y Sagarmatha, no es tarea fácil. Hace falta dedicar mucho tiempo para planificar los detalles del viaje, prepararse tanto psíquica como físicamente y así poder soportar las duras condiciones a las que te somete la naturaleza en esas alturas  y a disfrutar y apreciar la subyugante belleza que habita en sus paisajes y panorámicas. Otra interesante experiencia es poder contactar con una cultura viva y muy diferente a la nuestra, como es la cultura sherpa, es admirable la adaptación del pueblo sherpa a las duras condiciones climatológicas y de altitud que allí reinan.
    
Nepal es uno de los países más pobres del mundo, en una lista de treinta países ocupa el lugar vigésimo-primero, pero esto, solo económicamente, pues cultural y socialmente, es interesante comprobar que posee una riqueza tal, que asombra a cualquier viajero que por allí se aventure.
En mi acercamiento al Parque Nacional de Sagarmatha, donde está el Everest amén de otros ochomiles; tuve que hacerme con un billete de avión que me llevaría de Katmandú a Lukla, población que está a las puertas de dicho parque nacional; no hay carreteras que allí te lleven, se puede ir andando pero tenía falta de tiempo y logísticamente es muy buena solución a este problema. Mí aclimatación a la altura era buena en ese momento, pues venía de realizar un treking de veintiocho días por las montañas del Annapurnna y Daulaghiri; así ni corto ni perezoso me embarqué en aquella aventura que duraría unos catorce días.
(4/4/2012): El avión en el que partí, era pequeño, bastante desgastado por el uso y poco fiable, nos metimos unas doce personas, pero no logré salir de Katmandú a la primera, por problemas de la climatología (tormentas), así que al día siguiente me presenté en el mismo aeropuerto y realizamos la salida con dificultades, pues las nubes que había en el cielo no presagiaban nada bueno.
       
Por fin puse mis pies en el pequeño pueblo de Lukla. Su pista de aterrizaje  vista desde el aire, se parecía a un rectangular sello de correos, es pequeña, muy pequeña, pegada a la cima de una montaña, allí entre las montañas más grandes del mundo, rodeada de pendientes que parecen precipicios y la entrada del avión a la pista era espeluznante, el corazón se me puso en la garganta. El vuelo duró unos tres cuartos de hora plagado de turbulencias y vistas sobre los Himalayas.

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miércoles, 15 de agosto de 2012

Nubes, lluvia y la 2ª oportunidad

Dice El Cabrero en una de sus canciones, que el campo es una escuela que te enseña cosas que los hombres de la ciudad no podrán aprender jamás, ya sea por que están tan ocupados con otros enseres y preocupaciones, por que solo ven bloques de hormigón y apenas alcanzan a ver las nubes en días lluviosos.

Uno, que no es agricultor, pero que sí un conocedor de ciertas cosas de la Naturaleza, aprendí a leer lo que me decían las nubes, en días calurosos de Agosto o Septiembre, en el que parecía improbable que aquella nubecita en un par de horas se iba a convertir en una peligrosa tormenta. Que los estratos mañaneros se formarían en un borrasca al mediodía, y que el viento te juega malas pasadas, dando tumbos que hacen variar las lluvias, y donde creías que te podrías salvar acababas bien remojado.

Esto me lleva a recordar que de las primeras veces que fuimos a la Sierra de Gredos; Juan, su hermano Toni, Bernardo (creo recordar que se llamaba así), Diego y yo, nos embarcamos en una ruta circular de 4 días, en la que hicimos 3 noches en el campo. El primer día hizo un calor espantoso, en el 2º ya por la noche hizo algo más que chispear. Y gracias a que Juan se llevó el techo de la tienda de campaña y nos pudimos parapetar allí y descansar algo. Por mi experiencia en estas lides, lo mejor en estos casos es hacer la mochila e ir en dirección al coche por que sino ha sido ese día cuando va a llover, será el día siguiente.

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martes, 10 de abril de 2012

La Aventura de los Letrineros

 Por fin conseguí que algunos Letrineros viniesen conmigo al campo y por petición propia fuimos a la Sierra Grande de Hornachos e hicimos un poco del camino de la umbría, tan solo un poco por que no estamos en forma como para meternos 9 horas de caminatas, eso sí, 7:30 h de cine con Bela Tarr sin problemas, pero andar es demasiada fatiga. Salimos desde Almendralejo Adolfo, Pedro y yo a las 8:00 de la mañana, nos quedaba unos 40 minutos de viaje, pero fueron de charla amena y agradable, atravesamos Villafranca de los Barros, Ribera del Fresno y Puebla del Prior, para dejar la localidad de Hornachos para atrás y meternos en el camino de la Umbría.

Parecía que la mañana era buena, por que algún vecino de la localidad también se les veía andando haciendo una ruta parecida a la nuestra, pero yo no tenía gana de más compañía que la de los dos amigos y a los que tenía que mostrar varias cosas, algunos secretos de la sierra y bosques escondidos que son una pequeña maravilla. Empezamos a andar a las 9:00 h y ya apretaba el sol, las flores de la jara pringosa empezaban a desplegar sus hojas y el aire empezaba a calentarse por lo que los Buitres Leonados (que vuelven  a anidar en la Sierra después de muchos años sin hacerlo) dejaban los farallones rocosos para echar el vuelo y coger las ondas térmicas que les hace tomar altitud y desde allí desplazarse a los comederos.
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lunes, 8 de agosto de 2011

Por las dehesas extremeñas

Al principio de la década de los noventa conseguí un amigo que estaba tan apasionado como yo por visitar rincones naturales de Extremadura y de España, con él hice miles de kilómetros en su R4, descubrimos lugares insospechados que tenían una riqueza vegetal y faunística impensable, y a pocos minutos de donde yo vivo, me parecía poco menos que un milagro.

Las ganas que le poníamos a cada viaje, cada ruta, cada paseo, todavía me emociona recordarlo, por que todo lo que aprendí son recursos que perduran en mí y puedo vislumbrar la silueta de una rapaz y al instante saber que especie es. Rozar una planta aromática y distinguirla de las demás. Alcanzar a saber que tipo de árboles y arbustos nos rodeaban entre tantas es verdaderamente complicado, y al final, conseguí un control fantástico del que estoy muy contento de haberlo aprendido (quién sabe cuando serán necesarios usar esos conocimientos...).

También aprendí a relacionar estas especies de árboles, arbustos y plantas con la fauna que nos rodea. Por ejemplo: es imposible que haya avutardas en un monte fragoso y lleno de jaras; esta ave estará en las zonas de estepa, rodeado de campos de cereales.

Mi compañero de viaje era una persona con una amplia experiencia y me enseñó muchísimas cosas mas, pero lo bonito fue lo que aprendimos los dos a la vez, como aquella ocasión que nos fuimos a la Sierra de San Pedro (Badajoz) y nos metimos por enormes fincas privadas (en alguna de ellas se rodaron escenas de la película Los Santos Inocentes) hasta que decidimos parar en una de ellas. Allí, estaba una familia: padre, madre e hijo que eran los que cuidaban la finca a los dueños; estas personas se quedaban alucinadas de que dos personas de Almendralejo pudieran venir la mañana de un domingo de primavera a ver esa dehesa, que ya ellos, acostumbrados sus ojos a verla, no le encontraban nada de especial, y nosotros le decíamos (con mucha envidia) que era un sitio maravilloso.

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sábado, 18 de diciembre de 2010

Por los picos de Europa

A principios de los años 90 y gracias a uno de los arrepíos que me dieron, empiezo a perder el interés por el ajedrez y me embarco en una serie de viajes que me llevan a conocer prácticamente los parques naturales y nacionales de este país. El viaje a Picos de Europa lo narraré en dos entradas, porque es bastante largo y aunque doy una versión muy reducida de ella, se hace demasiada larga (por lo menos para mi gusto).

Llegar a Potes nos hizo estar casi 12 horas de viaje por varios autobuses. Parando en León y después en Riaño. Al llegar a Potes, prácticamente era de noche y apenas si nos dió tiempo para preparar la tienda (mini) y acostarnos, pues estaba a punto de ponerse a llover.

A la mañana siguiente empezamos la ruta por la comarca de Liébana, perteneciente a la zona santanderina, hubo un tramo bastante largo de carretera, pero encontramos el camino de tierra que nos debería de llevar a la base de lamontaña de Peña Prieta, pero ni Diego ni yo teníamos la certeza de que ese era el camino exacto, por fortuna nos tropezamos con un pastor, el cual nos indicó una fuente para llenar nuestras cantimploras y después nos acercó a la zona de Mesafría, donde hay una cabaña y donde pasamos la noche. El pastor nos llevaba a toda velocidad por que el tiempo había cambiado otra vez y estaba lloviendo, nosotros con las mochilas hicimos lo que pudimos para no perderle el rastro; Diego empezó a sufrir calambres y llegó con más retraso y más remojado que este menda. Para entrar en calor, el viejo pastor encendió la chimenea, pero creo que no calculó bien las consecuencias, pues el tiro no era precisamente bueno, y la ventolera que hacía a esas alturas es tremendo, con lo que la consecuencia fue de que el humo se quedaba en la cabaña y si no nos axfisiamos fue por que salíamos de vez en cuando a tomar oxígeno fuera. Nuestro anfitrión se fue y acto seguido apagamos la fogata.

El siguiente día parecía mejor, el tiempo seguía cambiante, muchas nubes y aire, y nosotros que para evitarnos peso de más en la mochila, habíamos echado poca comida, la errónea base alimenticia eran frutos secos/chocolate. Os aseguro que no es lo mejor para ir de trekking por esas montañas cantábricas.

Pasamos un repecho muy duro, pero después llegamos a un altiplano que nos venía a decir que llegaba la hora de tomar una decisión: tomar el ascenso a Peña Prieta (2538 metros), ir en dirección a la zona Palentina y subir el Pico Curavacas (2520 metros) o ir hacia el oeste y ver la zona asturiana de estas montañas. Subir a las montañas con una tienda de campaña (aunque fuese pequeñita) y sin una alimentación acorde al esfuerzo que había que hacer, nos hizo rechazar los ascensos de forma inminente. Pero el camino de descenso no era ni mucho menos sencillo, la lluvia volvió, y la zona en la que nos metimos era con hierba muy alta y piedras de pizarra que con la humedad hacían el terreno muy resbaladizo. Íbamos muy lentos, en ciertos tramos debíamos de quitarnos las mochilas para seguir el descenso, la cosa se ponía seria y no veía nada claro que saliésemos de allí sin un accidente... Pero de repente nos dimos de narices con una cabaña abandonada, en muy mal estado, pero un refugio a fin de cuentas y llegó justo en el momento en que la noche se nos echaba encima. La noche fue más larga si cabe que el día, pues ésta tenía goteras por todos lados, así que pusimos nuestras capas de agua colgadas encima para no mojarnos. Al levantarnos teníamos una balsa de agua pendiendo sobre nuestras cabezas.

Sobre las 12.00 de la mañana paró de llover y pudimos seguir con el descenso, y, sin saber cómo, hasta encontramos una vereda que nos llevó a una aldea y desde allí a una carretera local y de allí por fin a la civilización en forma de bar de carretera, yo llegué antes que Diego, por que el hambre y el mayor creciente asco a los frutos secos me motivaba llegar para pedirme un plato caliente de lo que fuera. Pero claro, llegué sobre las 16.00h y a esa hora la cocina estaba cerrada. Así que se aunque se apiadaron de mí y me hicieron un bocadillo de no sé qué, lo único para lo que valió fue para quitarme el deseo unos minutillos... Pero no era lo que yo había imaginado.

Diego llegó como unos 20 minutos después y pidió la carta (ja), lógicamente yo esperaba la misma respuesta que me dieron a mi, pero no, a él le dieron una opción que conmigo se calló la muy ... (en fin, dejaremos a la chica en paz). Yo veía el plato y solo pensaba en por qué no lo compartía conmigo..., menudo compañero.
Tras la estupefacción inicial (sobre todo por mi parte), estuvimos hablando con unos lugareños y nos preguntó que por donde anduvimos y cómo demonios habíamos bajado por ese lugar que nadie usa desde hacía años y que por eso la cabaña estaba abandonada. Después de esa tarde pusimos dirección hacia Potes y conocer los Picos de Europa versión Asturiana, pero eso, otro día.
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

jueves, 4 de noviembre de 2010

La sierra de la grajera



Los que vivimos en Almendralejo y nos desplazamos varias veces al año a Mérida solemos cruzar esta pequeña sierra, situada a medio camino entre ambas poblaciones, sin apenas reparar en la riqueza de su vida natural (o tal vez debería hablar en pasado...), limitándonos únicamente a ir directos a nuestros destinos específicos. Sin embargo, alguien que sienta un poco de interés por la naturaleza extremeña se dará cuenta enseguida de que allí hay algo especial, de que el semi-abandono en el que ha permanecido durante décadas le ha valido para mantenerse prácticamente intacta. A ello ha contribuido también su poca altitud, que no llama la atención de los aventureros escaladores y el hecho de que los naturalistas suelan preferir sitios más ocultos, donde no pase una carretera nacional, hoy autovía, que pueda dificultar la aparición de animales.


Lo sorprendente es que hasta 1996 se tenía constancia de la presencia de una familia de Linces ibéricos en esa sierra; de que Jabalíes, Ginetas, Zorros, Conejos, Liebres y gran cantidad de mamíferos pululaban por allí. No es menos interesante la cantidad de rapaces diurnas y nocturnas que trasiegan el lugar: águilas reales, águilas perdiceras y hasta águilas imperiales jóvenes pueden observarse con frecuencia. Búhos reales, mochuelos y autillos suenan todas las noches, y en cada primavera suele nidificar una pareja de alimoches. Los buitres negros y leonados no nidifican, pero sí que tienen este lugar como descansadero y se suelen ver de forma habitual. La flora es la típica de las serranías extremeñas, encinas, alcornoques, madroños, enebros, lentiscos, y multitud de plantas del matorral mediterráneo. Sólo por esa flora y fauna ya cabría preguntarse ¿qué figura de protección tiene ese lugar paradisiaco? Lamentablemente ninguna.

Es cierto que hasta el 96, más o menos, los militares solían hacer maniobras un par de veces al año, lo que venía a significar que aquellos terrenos eran de su propiedad y por tanto poca gente se arriesgaba a entrar, o si se atrevían, lo hacían siempre con mucho cuidado de no ser descubiertos. Ese miedo se reveló como una forma eficaz de proteger el paraje, tal vez no la ideal, pero en este caso sí que fue muy efectiva. No recuerdo en qué año, los terrenos se vendieron y la Junta de Extremadura y su Consejería de Medio Ambiente no anduvieron muy espabiladas o acaso tendrían que hacer caja, ya que enfrente mismo de donde anida el águila perdicera (especie en regresión y protegida por las leyes) fueron a ubicar una Bodega, quitando para ello un montón de encinas y plantando unos bonitos viñedos con espalderas. No era suficiente tamaña agresión, que la misma Consejería de Medio Ambiente puso unos metros más adentro un Centro de tratamiento de residuos sólidos urbanos (anda que no habrá lugares degradados o con poco interés para ubicar ese centro). Para eso era necesario también hacer una carretera desde la autovía al centro RSU, que llevara camiones de la basura de Mérida, Almendralejo y otras localidades de menor entidad, lo que se tradujo en más agresiones todavía al lugar.

Después nos preguntamos por qué desaparecen en Extremadura ciertas especies protegidas. Recuerdo haber mirado un mapa de Extremadura del año 1989 con las poblaciones de Lince ibérico, y bueno, veía como estaban Monfragüe, Sierra de Gata, Las Hurdes, Las Villuercas, Sierra de San Pedro, Las sierras centrales de Badajoz (o sea, Hornachos y otras más pequeñas) y la reserva de caza del Cíjara. Hoy, si vuelves a mirar el mapa, puedes comprobar que está completamente vacío. Por lo visto la especie ha desaparecido de Extremadura en apenas dos décadas, y ésto no es alarmismo, es la cruda realidad.


Ahora que en el blog se habla tanto de economía, siempre me he preguntado qué tipo de propuesta queremos para nuestra región, ¿queremos ser industriales? o ¿queremos vender nuestro turismo ecológico? Nos debemos de decidir ya, porque si seguimos navegando entre dos aguas puede que acabemos ahogándonos. Si hacemos lo primero, ya deberían de estar hechas la Refinería, las Térmicas y cualquier tipo de industria contaminante que nos pongan y sin llorar. Es cierto, nadie lo niega, va a generar empleo, y la densidad de parados por lo tanto bajará, también necesitaremos más médicos, pero no importa, en pos del progreso y de nuestra salud económica cualquier sacrificio es poco. Los paisajes se verán tiznados, lloverá menos y sin embargo la lluvia ácida será común; el cielo azul, del que tanto disfrutamos, se verá tras una nube negra continua desde las chimeneas de las industrias... El panorama, creo que no es muy alentador.

Si apostamos por lo segundo, debemos de olvidarnos de zarandajas y tirar para adelante con lo que tenemos, con lo que somos y de la manera en la que disfrutamos de algo que es envidia de toda Europa. El eco-turismo europeo vendría en tropel a ver la flora y fauna extremeña, sus paisajes y sus gentes, su arquitectura tradicional (la que aun resiste en las poblaciones) los restos arqueológicos, y miles de cosas más que me dejo en el tintero. Todavía podemos reaccionar y cambiar el triste destino que nos aguarda... Esta sería una apuesta de la que sentirnos orgullosos, porque además es una iniciativa original. Y quizás, quién sabe, el Lince ibérico vuelva a poblar las serranías extremeñas, incluida la modesta Sierra de la Grajera, ubicada entre los términos de Calamonte, Arroyo de San Serván y Torremejía. La próxima vez que pasen a su lado, piensen en ella, tal vez paren y la observen con otros ojos. Ojalá, porque así este escrito habrá valido para algo.

¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

Como no me copies te pego

Reservado todos los derechos a los lectores, que podrán copiar, manipular, alterar y hasta leer todos los textos de este blog. Eso sí, se agradecería que mencionaran de dónde diablos han sacado el juguetito.