Una semana antes me di cuenta de que realmente todo aquello que durante años me habían justificado como FÉ yo lo justificaba como CONCIENCIA o VALORES, he de decir, que cerca de mi casa hay un lugar donde hay misioneros de todo el mundo, en una excursión organizada por la iglesia aproveché para disipar mis dudas, hable con unos y otros y no conseguí dar sentido a nada.
Tal y como yo concibo las cosas (esto es más que subjetivo) la Iglesia es algo que se creó para controlar el pueblo, era más complicado controlar a las masas que ahora y asustar sólo con castigo físico, no sirve. El castigo moral es el que más perdura, cuando cambiamos de forma de ser o conductas es porque se ha apelado a nuestra moral y nuestra moral está construida sobre nuestros valores y éstos, para poder pasar de unos a otros deben de ser comunes, pero… ¿Cómo conseguir unos valores comunes? Mediante el miedo, si asustamos a la gente con un castigo incontrolable y que nuestra mente no es capaz de racionalizar (el infierno, la vida eterna, son conceptos tan abstractos, que solo intentar pensar en ellos, asusta) conseguiremos que esas ideas, cuyo incumplimiento pueda conllevar una consecuencia definitiva, se conviertan en ideales y de ahí, en valores. Además los valores que todos tenemos y que la Iglesia promueve, son mayoritariamente sociables y de convivencia. De ahí, los 10 mandamientos:1. El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
(Este sí es meramente para la Iglesia, si no le amas, no le temes, si no le temes, no cumples sus normas)
2. El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
(El respeto es fundamental, para amar, temer… nunca faltarás al respeto a áquel que te importa)
3. El tercero, santificarás las fiestas.
(No todo debe ser malo, algo bueno debe aportarnos creer en él amarle, y respetarle)
4. El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
(Volvemos al respeto, cariño y demás, pues ellos son quienes difunden esos valores, debemos respetar a la familia)
5. El quinto, no matarás.
(Es básico para vivir en sociedad)
6. El sexto, no cometerás actos impuros.
(Aquí se nos abre un abanico de actos impuros, que poco a poco la sociedad ha ido “purificando”…en algunos países sodomizar, está penado aun)
7. El séptimo, no robarás.
(Básico en una sociedad, para que exista el equilibrio)
8. El octavo, no dirás falso testimonio ni mentirás.
(Si no, que se lo digan a todos los del corazón que andan querellándose...mentir, es malo, es de donde se parte en un juicio…)
9. El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
(Es parecido al sexto, solo que si sabemos que alguien va a realizar algo incorrecto, tenemos deber de denunciarlo)
10. El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.
(Mezcla de todos, porque la codicia es la madre de todo aquello que no debemos hacer, robar, faltar al respeto e incluso… matar.)
Desde mi punto de vista, estos mandamientos son simplemente normas de convencía que han pasado de unos a otros formando parte de nuestros valores morales, de los de la mayoría, de aquellos que han tenido quien se los inculque desde pequeños, de ahí que siendo Atea, mis valores no difieran mucho de los mandamientos:
1. Respetar a los míos, en primer lugar a mis padres y partiendo de ahí a todo el que tenga a mi vera.
2. Mi familia, amigos y demás están por encima de cualquier cosa.
3. No hacer daño, ni físico ni moral
4. Ayudar a los demás en aquello que pueda
5. Respetar las normas de convivencia, las de dentro de mi casa y las de mi sociedad
