Mostrando entradas con la etiqueta historias curiosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historias curiosas. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de febrero de 2011

No he vuelto, es un espejismo.

Siento decir, que esto no implica mi regreso. Solamente que siempre me apeteció hacer una entrada sobre mi pueblo, no pensaba colgarla en mi blog, por vergüenza a que alguien del pueblo me reconociera, pero creo que terminaré haciéndolo, no obstante, os hago partícipes de lo curioso que es mi pueblo.

Creo que soy la única madrileña por estos lares, mi pueblo se encuentra situado a unos 21 km de Madrid y cuenta con unos 22.000 habitantes, no daré más datos demográficos porque esos podéis buscarlos perfectamente en Wikipedia.

Es un pueblo mediano, tenemos bares, pub, tiendas y hasta un pequeño centro comercial. Pero nos faltan muchas cosas para crecer, cines, tren o metro y más oferta cultural.

En él llevo viviendo 21 años, y para mi es mi pueblo. Se divide en tres zonas (barrios) la zona vieja, que cuenta con casitas bajas; la zona de los olivos, creada después, y cuenta con bloques de tres o cuatro alturas y de colores (aunque últimamente los han reformado para que sean todos verdes) y la zona de los chalets (que cada vez hay más). Todas estas zonas están llenas de jardines y al principio del pueblo tenemos un enorme pinar. (Pero no tenemos ovejas, ni cabras ni cosas así, lo digo porque siempre me preguntan).

En sí el pueblo no tiene nada especial, es como todos, vivimos las fiestas con mucho orgullo e ilusión, las calles están llenas de niños, padres y ancianos mirando las obras, en algunas calles las mujeres sacan sus propias sillas a la puerta para echar un rato. Cuando nos cruzamos (los más jóvenes menos) el saludo típico es “ey”, “vamossss” o “señoraaa” (esto más entre las marus) casi todo el mundo sabe quien es casi todo el mundo (menos yo, que soy una despistada y además no paro demasiado por el pueblo). Y en veranos las terrazas están a rebosar hasta altas horas, llenas de padres, jóvenes y niños.
Pero sin duda, si algo nos caracteriza es la Catedral
de Justo.


Justo es un anciano, tiene 86 años y está construyendo su propia Catedral. No sabría decir cuantos años lleva haciéndolo, creo que cerca de 50 años, cuando yo llegué al pueblo estaba casi como ahora y Justo se empañaba en decirme que allí haría la comunión (ahora hasta soy atea, pero no se lo digamos a Justo, se llevaría un disgusto).


Justo no es un señor excesivamente rico, pero tenía un terreno y pasando por un mal momento prometió hacer una Catedral si salía de él.
No tiene estudios de arquitectura o albañilería, pero tiene pasión, mucha pasión. Carece de planos, tan sólo un precioso dibujo de cómo quiere que sea la catedral una vez terminada. Esta hecha por materiales que le han ido dando o él ha ido rescatando, todo reciclado, ladrillos rotos, bidones, cartones, hierros, etc. Es digna de ver, y hasta admirar.

Hace unos años, (unos 5), Justo se hizo famoso. Acuarius pensó que era un tipo peculiar digno de sus anuncios y lo promocionó, aquello hizo que su Catedral creciera, por un tiempo el pueblo se llenó de visitantes que enamorados por la historia venían a echar una mano en la construcción de su Catedral, y ésta sin duda creció.


Aún no está terminada y si os pasáis podreis ver a justo con su boina roja y su guardapolvos (lleno de polvo) comiendo un bocadillo junto a un bidón con fuego. O subido en un andamio trabajando.



Sin duda, si venís a Madrid, no desperdicies la oportunidad de conocer la catedral.


Sin más, corto y cierro.

Pd. Gracias por vuestras bonitas palabras.
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

viernes, 19 de noviembre de 2010

Un coche, una carretera y el autoestopista

Sí, sé lo que me váis a decir, que me tenía que haber sacado el carnet de conducir hace muchos años, pero si os hubiese hecho caso, no podría contar esta u aquella anécdota y de auto-stop tengo muchas, pero esta es una de las curiosas.

Carretera Almendralejo-Badajoz a las 12.00 horas del mediodía, hace muchos años..., llevo un buen rato haciendo auto-stop, me recoge un conductor que me deja en la cercana localidad de Solana de los Barros, allí he de ponerme de nuevo a hacer “dedo”, mientras tanto en la otra dirección unos amigos de Badajoz van al pueblo a dar la nueva noticia a sus familiares sobre un embarazo muy deseado; les doy la enhorabuena y sigo mi camino, ya que he de arreglar unos papeles de forma inevitable, si quiero evitar el servicio militar.

Tengo suerte, un tío me invita a acercarme a Badajoz con él, su coche no es ni el mas nuevo, ni el mas limpio de los que me he montado, pero tampoco soy muy escrupuloso así que tiro p’alante. El tramo hasta llegar al cruce con la nacional (en ese año todavía no existía la autovía) que son unos 25 kilómetros por una carretera bastante solitaria, fueron tranquilos, de conversación ágil y hasta agradable, pero con una sorpresa, mi voluntario conductor es un camello y va a uno de los barrios marginados de Badajoz, por la zona de El gurugú a “reponer” mercancía y venderla por Hornachos, que es de donde era este hombre.

Ya iba yo un poquitín desconfiado, cuando encima al tío le da por adelantar con muchísimo tráfico, pues ya habíamos pasado a la carretera nacional, a camiones e importándole un pimiento que viniese otro camión de frente “ya se echará para el lado” decía él tranquilamente, eso una y otra vez hasta que llegamos a Badajoz. No hace falta decir que yo tenía un nudo en el estómago y ni hablaba, ni quería mirar la carretera, esos kilómetros se me hicieron eternos. En cuanto entramos en la ciudad y vi un semáforo, le dije que parase, que ya iba yo andando a la Caja de Recluta. El tío debía de estar entusiasmado conmigo, pues me dijo que si quería podía acercarme de vuelta al pueblo; yo solamente asenté la cabeza y me dije para mis adentros “que una y no más, Santo Tomás” y no le volví a ver ya en mi vida.
Me ahorré 500 pesetas del viaje en el autobús de Almendralejo a Badajoz, pero enseguida me arrepentí de haber sido ahorrador. Uf y después dicen que hay que tener cuidado con los autoestopistas, pero hay algún que otro conductor que sí que tienen peligro...

Estoy convencido de que hay muchas anécdotas de este tipo, ¿os atrevéis a comentarlas?
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

Como no me copies te pego

Reservado todos los derechos a los lectores, que podrán copiar, manipular, alterar y hasta leer todos los textos de este blog. Eso sí, se agradecería que mencionaran de dónde diablos han sacado el juguetito.