miércoles, 7 de septiembre de 2011

El gitano de Almendralejo y otras anécdotas divertidísimas

Si no recuerdo mal fue el mismo día en que os privé para siempre de las ganas de volver a acercaros a un libro de Nietzsche cuando nos los comentó el Kin: un documental sobre verdugos, de Basilio Martín Patino, crónica negrísima de la miseria y la crueldad de la España de Franco, imágenes de Almendralejo en los años 70... Lo cual es maravilloso -el que nos lo recomendara-, pero hoy en día ya no tiene sentido quedarse en el comentario; hoy todo se puede, y aun se debe mostrar. Dicho y hecho, ahí los tenéis, dos de los tres verdugos que entonces eran en todas las Españas, los dos de Badajoz, toma ya, que se note dónde mordía el hambre con más saña, contándonos anécdotas divertidísimas sobre los gajes de su oficio, como la historia de ese desgraciao de La Zarza que se ventiló a media familia o la de aquel gitanillo de Mendralejo que no quería morir. Para desternillarse:



Y si no habéis podido parar de reir durante los dos minutos que dura el video, no os perdáis el documental al completo. No tiene desperdicio. Lo podeis encontrar en el enlace de más arriba.
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

martes, 6 de septiembre de 2011

Tigran Petrosian: El campeón humilde



"El ajedrez es un juego por su forma, un arte por su contenido y una ciencia por su dificultad. Pero si usted aprende a jugar bien, sentirá entonces una gran alegría." T. Petrosian.

Hay muchas maneras de jugar al ajedrez, puedes ser un jugador combinativo, posicional, defensivo..., etc. A Petrosian se le puso el sambenito de que era un jugador defensivo, y así se fue a la tumba. Sin embargo, llegaron sus jugadores contemporáneos para decir que esa afirmación era completamente falsa y tomada muy a la ligera. Petrosian era un gran táctico, podía calcular tan lejos como Mijail Tahl, sin embargo él usaba su visión combinativa para evitar el ataque de los contrarios. Y eso creaba una enorme frustración a los rivales, que no llegaban al rey de Petrosian.

Es cierto, que a Petrosian con esa forma de afrontar las partidas, también le costaba ganar, pero en torneos muy largos, esa idea de no perder y hacer muchas tablas le resultó fructífera, pues no tenía la costumbre de perder muchas partidas en los torneos y ahorraba fuerzas para los momentos realmente cruciales del torneo. Venciendo a los que eran en teoría más débiles.

Petrosian tenía también sordera y por lo tanto tenía un aparato en el oido, él mientras jugaba las partidas lo dejaba encendido, pero si necesitaba concentrarse por que había visto algo, entonces lo apagaba y ya podías rezar para que se equivocase, por que cuando iba a por la partida, ya no se le interponía nada, ni tan siquiera una tentadora oferta de tablas, ya que él, se había "desconectado del mundo".

He visto muchas partidas de Petrosian, algunas prácticamente las ha ganado de la nada, como la 5ª partida del Match por el campeonato del mundo entre Botvinnik y él, en el que se cambiaron las damas rápidamente, y el público ya se marchaba preveiendo unas tablas rápidas, cuando Tigran fue poco a poco, hilvanando planes, ideas, hasta machacar al patriarca del ajedrez, todos los especialistas y corresponsales se quedaron perplejos por su evaluación del ajedrez y su enorme creatividad, en posiciones aparentemente insulsar. Son jugadores, como solía decir Adolfo, que saben de que va esto del ajedrez, y que no es solo memorizar, variantes y variantes..., como hacen muchos jugadores hoy en día.

Después de vencer a Botvinnik en el año 1963, se enfrentó a Spassky en 1966, al que también derrotó y ya en el año 1969, contra el mismo jugador perdió la corona; En el año 1971 se enfrentó en la final de candidatos a R. J. Fischer, que llevaba una sucesión increible de victorias seguidas, pero frente a Tigran se quedó "estancado" y perdió una gran partida contra el jugador armenio. Aunque el match fue para el jugador norte-americano.





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Minirreseña comiquera: No me dejes nunca, de Jason

A partir de las andanzas parisinas de personajes de la talla de Hemingway, Pound, Joyce o Scott Fitzgerald y su inseparable e insufrible Zelda, Jason levanta acta de las penurias, dudas y amarguras que tuvieron que soportar estos genios literarios en aras de su arte; de los sacrificios con los que estos soñadores hipotecaron sus vidas y las de sus familias a cambio de una gloria incierta y una marginación segura. Pero lejos de conformarse con el retrato costumbrista Jason aspira a adueñarse de los personajes y a hacer suyo sus destinos: en el París bohemio de No me dejes nunca Hemingway entretiene las tardes en los cafés haciendo bocetos a lápiz en su cuadernillo; a Zelda ya no le divierte ayudar a Scott Fitzgerald a rellenar los negros de sus páginas y el mayor defecto de Tolstoi es que aun sin ser un mal dibujante todos sus personajes tienen la misma cara. Porque los artistas aquí, además de ser animales antropomórficos -o Jasonmórficos si se prefiere-, ya no sueñan con convertirse en pintores o escritores de renombre, sino en alcanzar a ser grandes historietistas. Y tampoco se resignan pasivamente a su suerte: lejos de lo que registra la Historia, los personajes de Jason se aventurarán en un final sangriento que tanto por forma como por argumento me recuerda al desenlace de Jackie Brown de Tarantino. Lo que no deja de ser un giro sorprendente para quienes conocemos al Jason intimista y distante, casi autista, de Espera o ¡Chhht!

Una propuesta muy interesante que invita a soñar con ese escenario ideal en el que el cómic usurpase el lugar privilegiado de la literatura, centrase el esfuerzo creador de los genios con los que aquella ha contado y de paso desarrollase una tradición, una teoría y una crítica propia al mismo nivel. Una idea que nos hace la boca agua a los aficionados al noveno arte pero que dudo mucho que lleguemos a conocer jamás.

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domingo, 4 de septiembre de 2011

UN BREVE RELATO

Tras años de viaje interestelar, de observación y deliberación, aquella espléndida civilización decidió contactar con los habitantes del planeta denominado "Tierra". Lo primero sería dirigirse a los más poderosos, pues su opinión sería la más valorada y tenida en cuenta por la totalidad de la población.
Unos pocos meses terráqueos después, decidieron partir hacia el siguiente planeta habitado de la galaxia, lamentádose del valioso tiempo perdido. Aquella civilización, que había logrado descifrar todos los misterios imaginables de la física, de la biología y tantas otras ciencias, nunca llegó a comprender el porqué de la rebaja en su nota de calificación, pues en un breve lapso de tiempo, desde su llegada hasta la el momento actual, habían pasado de ser "triple A", a "triple B".
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

jueves, 1 de septiembre de 2011

Anatoly Karpov: La sutileza en el ajedrez


No hay duda, si hablamos de ajedrez y de un jugador que parece que no te está atacando, pero que no deja de fastidiarte, por que cada cosa que hace, siempre tiene escondida una maniobra táctica con la que te va a ganar a veces solamente una casilla importante, donde colocará la pieza que más te incomode, y 10, 15 ó 20 jugadas después has tenido que abandonar la partida, aún sin perder material, ese jugador se llama Anatoly Karpov, campeón mundial durante los años 1975 hasta 1985.

A esa forma de jugar de Karpov se le denomina la estrategia de la Boa Constrictor, que te va axfisiando lentamente hasta matarte. Nunca ha sido mi jugador predilecto, porque ver sus partidas me costaba un esfuerzo tremendo entenderlas, eran difíciles, no sabías si iba a atacar o se defendía, o como demonios planteaba la partida.

Karpov en su mejor época se podía tirar varias partidas seguidas sin cometer ningún error, su juego era tan perfecto, que los rivales tenían la sensación de enfrentarse contra un enorme muro de piedra.

De lo que no dudo es de la calidad de su juego y de sus dotes como maestro, pues al mismísimo Kasparov le enseñó como debía de jugar los matches por el campeonato mundial; en eso coincido con Adolfo, y creo que si Karpov hubiera vencido a Kasparov en 1984 por 6-0, éste se habría desmoralizado por completo, y no habría llegado a ser campeón mundial y quién sabe si se hubiera recuperado de tal varapalo...

También hay que decir que Karpov algo aprendió de Kasparov, y fue a prestarle mas atención a las aperturas, se volvió un jugador mas agresivo con blancas y si le sumamos su fino olfato táctico, y su inmejorable técnica en los finales, estamos hablando de uno de los mejores jugadores de la historia del ajedrez.

Hoy veremos una partida de la Olimpiada de Niza de 1974, en la que el equipo de la URSS venció por 8.5 puntos de ventaja sobre el 2º clasificado Yugoslavia. El equipo soviético estaba formado por Karpov, Korchnoi, Petrosián, Spassky y Tahl como reserva, en total 4 campeones del mundo y un subcampeón mundial...
El jugador alemán oriental Wolfgang Unzicker, le ocurrió lo mismo que a Max Euwe, que el ajedrez lo tenía como afición, pero no como profesión. Recordemos, que el mismo Karpov ya le consideraba el mejor jugador amateur del mundo.






¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

Como no me copies te pego

Reservado todos los derechos a los lectores, que podrán copiar, manipular, alterar y hasta leer todos los textos de este blog. Eso sí, se agradecería que mencionaran de dónde diablos han sacado el juguetito.