miércoles, 22 de septiembre de 2021

Al-Mansur

Portilla Crampón

Otro año más hemos ido a las cumbres de Gredos, se nos han añadido más gente al grupo, principalmente de Almendralejo, lo que está haciendo que poco a poco nuestros habitantes conozcan estos lugares, tan distintos a los que hay por nuestra comarca de Tierra de Barros.

 A los ya habituales: Juan, Diego, Roberto, Juanfran y Míkel, se nos ha unido Luis, (buen amigo) y Mateusz, (antiguo conocido pornosequé...), mas el menda lerenda, ya éramos ocho.

Luis, Juan y yo fuímos en un coche, en el otro los más jóvenes; Juan nos dió un pequeño sustillo, una pitada del coche de atrás y a seguir el camino para contar una anécdota en el futuro. Mientrás Diego tendría que recoger a Roberto en Arenas de San Pedro. Llegamos al camping de Hoyos del Espino y allí almorzamos, también se nos unieron unos arrendajos, que venían a que les diésemos algo de comer. 

Los montañeros

Fuímos a la Plataforma finalmente, y allí llegaron Diego y Roberto e hicimos las presentaciones de los que no se conocían todavía. Nos pusimos las mochilas y a llevar nuestra pesada carga hasta Laguna Grande, como salimos a las 17.45 estábamos un poco justo para llegar con luz al sitio donde queríamos acampar. La primera subida, siempre cuesta un poquito, Juan y yo fuímos de menos a mas e íbamos recogiendo a los rezagados, Luis, Roberto... Recuperamos fuerzas con el agua fresca de una fuente e iniciamos el descenso a la laguna. Son 200 metros de desnivel, que después hay que volver a subir.

 Un alto en el camino, mientras recuerdo el viaje, me pongo de fondo a Miles Davis y John Coltrane, en el Teatro Olimpia de París, 1960. Una delicia.

Había un poco de luz, cada uno de nosotros fue buscando un sitio, donde protegerse del viento, y que no tuviese mucha caída. A mí me tocó en suerte estar al lado de Diego. Para cenar nos pusimos juntos para hacer una pequeña reunión de amigos y saber como iba la experiencia para los nuevos; Mateusz y Luis

Una de las cosas mas llamativas en la montaña, es que cuando se hace de noche, lo mejor y más práctico es echarte en el saco de dormir, y desde allí ponerte a hablar, u oir la naturaleza. Cuando te tiras tanto tiempo sin ver a los compañeros (un año justo), siempre hay cosas de las que hablar. La primera noche siempre es incómoda, no estás habituado, pasas frío, y por otro lado están las constelaciones, ahí arriba, pidiendo que las desentrañes, y si encima Diego, se pone a hablarte de Mitología, entonces ya flipas y sin alucinógenos. Cignus, Casiopea, Áquila, Lacerta, la Estrella Polar, mas tarde las Pleyades, Tauro, Géminis y la espectacular Orión, y para rematar la faena Sirius, una de las estrellas mas brillantes del firmamento.

Laguna grande, la niebla acechando

Así, se fue pasando la noche y la mañana ya estaba allí, con los mirlos acuáticos zambulliéndose en el agua desde 1ª hora, cerca los colirrojos tizones, y los tan abundantes acentores comunes. Un pequeño desayuno tomé, los otros lo hicieron más abundante, y después de dejar la mochilacas cerca del Refugio Elola, nos pusimos a la tarea de la ascensión al Pico Almanzor.

Teníamos la intención de coger la portilla Bermeja, que nos deja más bajo, y desde allí ir a la portilla del Crampón, pero no sé porqué, acabamos arrastrados por lo que hacía toda la gente, que era tomar directamente hacia la derecha y ascender la durísima portilla del Crampón. La primera parte de la ascensión era demasiado fácil, ya en la 2ª parte empezaron a aparecer unas enormes moles de piedra que había que trepar con las cuatro extremidades. Y finalmente la portilla del Crampón, que cada tres pasos superabas un metro de desnivel.

El grupo de ocho se fue disgregando, y cada uno fue a su ritmo, Diego el primero, Juanfran iba detrás de él, Míkel y yo después, Roberto y Juan más atrás, para terminar Luis y Mateusz.

Juanfran paró en un lugar, allí tomé agua y unos frutos secos que me dieron mucha fuerza y ánimos para seguir, por que lo estaba pasando mal... Míkel me marcaba el ritmo, y poco a poco seguíamos ascendiendo. A esa hora ya había grupos numerosos que hacían el descenso, y nos cruzábamos con ellos. Nos daban más ánimos, (la verdad que el compañerismo que hay en la montaña, no se ve en muchos sitios...) y poco a poco se veía que la portilla se iba estrechando. El efecto de los frutos secos se me iba pasando, ya estaba casi arriba de la portilla, pero en un grupo de tres montañeros, me preguntaron que como iba, le dije que regular, entonces me comentaron que todavía quedaba una parte muy dura, y que no tenía que demostrar nada a nadie, y que tomase una decisión... El consejo me vino bien, descansé un poco, y le comenté a Míkel que siguiese él hacia arriba.

Al llegar Juanfran, le pedí mi botella de agua, (no llevaba mochila) y le dije que empezaba poco a poco el descenso. Que no estaba seguro al 100% de mis fuerzas y me quedaba un largo trayecto de vuelta. Roberto habló conmigo y otros montañeros me decían, ¡si estás a 10` del Almanzor! Pero ya había tomado una decisión.

Los cinco cumbreros

Diego ya hacía tiempo que había hecho cumbre, bajó y en ese momento llegaron Míkel, Juanfran y Roberto, por lo que Diego ayudó a los amigos a hacer la parte de la canal que es más técnica, después llegó Juan, que ya había hecho esta ascensión en el año 1987. He de decir que no me asustaba tanto el ascenso, como el descenso, donde ya tuve la desgracia de romperme el radio en una caída, así que como eso no paraba de darme vueltas a la cabeza, el descenso me lo tomé con una calma extrema, pero finalmente llegué abajo sin percance, ni susto alguno, ni yo, ni ninguno de mis compañeros de aventuras.

Luis bajando Portilla Crampón

Ya acabando el descenso me encontré con Mateusz y Luis, que tampoco hicieron cumbre, pero tanto el uno como el otro estaban contentos de hasta donde habían llegado, a pesar de su inexperiencia en la alta montaña y ya les digo yo, que llegar a 2400 msnm, es mucha altitud, mi enhorabuena por ello.

Juanfran hizo un descenso rapidísimo, y llegamos los dos juntos al refugio, para poner las mochilas en un lugar con sombra y ponernos a comer para recuperar fuerzas, una hora más tarde llegaron Juan y Roberto, ellos no sabían que había pasado con Diego y Míkel, media hora más tarde llegaron, por lo visto, Diego decidió darse un baño en el charco Esmeralda, (mi experiencia allí data del año 1995, todavía había neveros en Agosto en aquél año, ¡y el agua estaba heladísima!), y después ya nos reunimos todos al lado del refugio.

Algunos queríamos dormir una siesta, pero los nervios y la emoción del ascenso al Almanzor, hizo que el silencio fuera imposible, así que decidimos algunos ir a tomar un café decente al Refugio, allí coincidimos con un montañero, (Enrique) con el que todos paramos en algún momento a hablar en el ascenso. Muy buena persona, que nos comentó que bajó por la Portilla de los Machos, con unos precipicios, que hacen honor a su nombre... 

 

Ya solo nos quedaba buscar un lugar donde hubiese esta noche un poco de tranquilidad, por que al lado de Laguna Grande, se iban a quedar un montón de chavales, boys scouts, y la noche prometía ser muy larga. Preferimos ir a un lugar, donde la vista panorámica es mucho mayor, para ver estrellas es genial, pero al estar mas abierta, siempre hace más aire. Pero por la experiencia en años anteriores, sabemos que el viento siempre para en algún momento. Y así a las 22.30 horas, ya no quedaba ni rastro de ello. Lo malo, es que las temperaturas empezaron a bajar y nos cayó una helada tremenda, posiblemente por debajo de 0º, las mochilas amanecieron con escarcha, las botellas de agua medio congeladas.

Mateusz, Míkel y Juanfran

Aunque nos despertamos a las 8.00 h, preferimos esperar a ver si llegaba el sol a calentar y templar nuestros cuerpos. Un detalle importante, es que el suelo estaba con hierba mullida, muy bien, gracias a las lluvias durante la semana, y los arroyos llevaban todos agua transparente.

Después iniciamos el viaje de vuelta, para regresar a la plataforma, al llegar al cruce, vimos el famoso Cabeza Nevada, donde en el descenso me caí años atrás, y también pudimos encontrar la laguna en la que estaba la cabaña en la que descansamos. En el descenso fuí principalmente con Roberto y después pillamos a Diego, una charla bonita, agradable y entretenida, al final, nos montamos en los coches, y tiramos hacia el camping de Hoyos, allí comimos todos juntos, y nos despedimos para la Primavera siguiente.
El jersey mítico de Juan, "mu" montañero
 

¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

martes, 23 de febrero de 2021

Miguel, nuestro amigo.

Pues nos dejó nuestro amigo Miguel, su cuerpo dijo basta el 22 de febrero de 2021. 

Como curiosidad, hace diez años se estrenó como recitador de poemas en el programa de radio en La Casa del Mundo, de la Fundación Ruy López.

La entrevista que le hacemos comienza sobre el minuto 35. Y Miguel aquí se muestra tal y cómo es, un tío sincero, sensible, y con una voz profunda. 
 
Hay tantas cosas que agradecerle, a mí me descubrió a  León Felipe, pero también me hizo profundizar en la poesía, algo que disfruté mucho y durante muchos años.
 
También nos descubrió a Patxi Andión, el cuál cantaba cada dos por tres mientras jugábamos unas partidas de ajedrez.
 
Era del Atleti, (no muy futbolero, pero que conste aquí) y le gustaba, más que ver el fútbol, estar en compañía de los amigos hablando y el televisor puesto con los futboleros de fondo.
 
Era un tío con una sonrisa siempre en la boca, dispuesto siempre a darte un abrazo, ya que en ciertos momentos estuvo falto de cariño. Te oía, y te daba buenos consejos, aunque él no te aceptaba los que les mandabas para que se cuidase un poquito más... 
 
En la época que mas estuvimos juntos, nos contó sus vivencias de juventud, el como lo sacaron del colegio muy joven para ponerle de aprendiz en un comercio, o como después estuvo en cafeterías trabajando, o finalmente como comercial en algunas empresas. 
 
Pero nada le satisfacía tanto como hablar de literatura, poesía, música, y las mujeres, todas les gustaban, y pocas le hacían caso. Era un personaje con todas las de la ley, y creo que en la radio pasó muy buenos momentos, oyendo entrevistas, escuchando música buena y variada, con el otro Pachi (Tapiz), con Ángel (El abogaíno), las improvisaciones teatrales de Jesús Lozano, y el programa que llevaban esos años a dúo Joaquín Macías y Pedro Arroyo
 
Recuerdo que le insistí durante varios días el ir a la radio a contarnos sus comienzos en la poesía, y en principio se negaba (¡si yo no tengo nada que contar!), pero de tanto insistir y para que me callase, me dijo que sí y le tomé la palabra, ese mismo día, no tenía muchas ganas y medio a rastras fue, y de pronto, nos abrió su corazón y ya no volvió a faltar en años.
 
Creo que le subimos la autoestima, le hicimos ser importante y tuvo buenos momentos, pero las cosas familiares no iban tan bien y eso se notaba. Al menos tuvo unos pocos de hombros donde poder consolarse, y para evadirse de esos problemas y ser feliz (aunque fuesen un ratito). La de veces que nos dijo: ¡Cuanto os quiero!  
 
Después dejó la radio, y volvió a unas rutinas malsanas, pero las decisiones personales que uno toma, han de ser respetadas, discutidas si quieres, pero al final es la vida personal de cada uno. 
 
Ahora, cuando pase por El Espolón y mire la silla de la terraza donde se sentaba a tomarse la caña, él ya no está, pero me lo imagino, le veo con sus gafas de sol, sus pantalones medio caidos, y su abrigo colorado, y me hace una seña con la mano y me pregunta: ¿Ya vas a por la sobri...? 
 
¡Ay memoria!
 
¡Ay memoria!
como no recordarnos 
en las cosas que fuimos.
¡Ay vida!, 
que apuras con prisa 
el tiempo que me das.
¡Ay muerte!,
que te lo llevas todo
sin servirte de nada.
¡Ay de todo esto!
me parece un sueño
y nunca despertar.
 
Miguel Castillo Corchuelo
 
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

lunes, 21 de septiembre de 2020

El Estecillo y el zorrillo

El viernes 11 de septiembre, de este maldito 2020, después de posponer el viaje de primavera a finales del verano hizo que nos perdiéramos muchas cosas, por ejemplo, ver las cumbres nevadas, las aguas correr de manera mas abundante, los prados verdes y sobre todo, oír a las aves cantar...

Después de comer, Juan, Juanfran, Míkel y yo hicimos los 200 kilómetros de rigor hasta El Guijo de Santa Bárbara, allí habíamos quedado con Don Diego, que tras dos años de baja, volvía con ganas a hacer estas rutas de mochilas, de dormir al raso y bajo las estrellas.

Sobre las seis de la tarde salimos con nuestras cargas a la espalda, el calor apretaba, y el sudor apareció en nuestras frentes al poco tiempo. Con una hora de esfuerzo, y aquí hay que decir que en Almendralejo, vivimos en plena llanura, por lo que subir 400 metros de desnivel en un par de horas se nos hace duro..., empecé a notar la falta de hábitos y que me estaba empezando a deshidratar muy rápidamente, incluso a marear. Así que yo me detuve tranquilamente, cogí mi agua y recuperé fuerzas. Juan más adelante que yo, también iba con problemas, estomacales en este caso y que le obligó también a hacer un alto en el camino.

Diego, que tenía previsto un plan, lo cambió al ver que andábamos fuera de forma. Nos quedamos en el Refugio de Las Nieves, y allí, que había agua, una buena fuente donde refrescarnos y beber, me pareció un buen sitio para descansar y desde allí empezar al día siguiente la ruta hasta el Estecillo (y quien sabe si mas). Juan me tentó a echar unas cervezas, lo cual era mas de medio kilo extra, y creo que ¡jamás me he arrepentido tanto de echarla como en esta ocasión! Pero bueno, la pusimos a enfriar en la fuente, y al irse el Sol, nos preparamos para la cena, no pasó mucho tiempo cuando decidí ir a por la birra, y justo cuando me alejé, ¡¡llegó un zorro para apañarme el desayuno del día siguiente!! ¡Estaba siendo un viernes ideal!

Menos mal que salieron pronto Júpiter y Saturno, y empecé a interesarme por la astronomía con Diego y Míkel, por allí andaba Cignus, mas acá Escorpio, y acullá Sagitario, y de vez en cuando una estrella fugaz. El suelo no estaba demasiado duro, por lo que pudimos descansar aceptablemente (como la cama tuya no hay nada, pero esta incomodidad es temporal). A la mañana siguiente nos levantamos temprano para que el Sol no nos pillase en pleno ascenso. Eso lo conseguimos más o menos hasta los 1900 msnm, después ya nos fue dando, pero también al ganar altitud, nos iba dando aire fresco por lo que más o menos se igualaba la cosa. Juanfran siempre iba el último, haciendo de escolta, ya fuese conmigo, con Juan y algunas veces con Míkel. Creo que Juanfran lleva ya 4 años consecutivos acompañándonos a estas aventuras mochileras, y cada vez le gusta más, y a mi me gusta que tengamos un relevo generacional, ya llevamos 21 años haciendo estas rutas y el día que no podamos, sabremos que hay gente joven por detrás que lo hace con las mismas ganas y el respeto a la montaña y a la naturaleza con  la que empezamos Diego, Juan y yo.

Nos cruzamos con poca gente, la zona del Estecillo (son 2250 msnm) es poco visitada, pero por que es una gran desconocida, ya que desde allí se puede ver en dirección a 3 valles y eso no es muy común en la Sierra de Gredos. La zona alta está llena de piornos y piedras, el desnivel es muy grande antes de llegar a la cumbre, por eso a pesar de su modesta altitud, (y mas con mochilas de 12 kg) no es nada sencilla la ascensión. En cierto momento, teníamos previsto dejar las mochilas en algún lado e ir hacia la Covacha, pero la verdad es que el cansancio nos pudo y también el que esa cumbre ya la habíamos ascendido en otra ocasión con Roberto. Míkel y Juanfran tras la comida sí se animaron a ascender, pero solo hasta Las Azagayas, que tiene unos 2330 msnm, pero tiene una bonita visión sobre la Laguna del Barco. Que ellos dos vieron.

En cuanto ellos llegaron, salimos en descenso a la Portilla Jaranda (oooootra vez) y allí tuvimos que atravesar en plan bestia los piornos, dejando raspones y magulladuras, además com piedras entre mezcladas, era una parte complicada del descenso. Después ya cogimos el descenso auténtico que estaba realmente peligroso, pues la hierba seca y larga resbalaba bastante, con otras zonas de piedras sueltas y tierra con la que no te podías confiar en absoluto. Por fin llegamos a Pie mesaílla, cerca de unos chozos donde pudimos poner los sacos e intentar descansar. Si el zorro nos lo permitía, pues vino otro a la hora de la cena a buscar su ración de los humanos, (je je, pero esta vez yo no me confié...) y no me moví en plan pardillo. 

Esta segunda noche el suelo era más duro que en la del Refugio Las Nieves, pero el agotamiento nos hizo dormir un poco más profundamente que la noche anterior. Y cuando te despertabas, pues solo necesitabas mirar las constelaciones o curiosear a ver si ya habían salido Marte o Venus, e incluso notar como las constelaciones iban cambiando de posición. Para nada aburrido. Al amanecer se oían los primeros cantos del Chochín, la Tarabilla y los Acentores. También temprano pasaban los primeros montañeros cerca de nosotros, y también como otros hacían cumbres y nos voceaban de alegría. Después de desayunar, nos dimos unos masajes para recolocar las vertebras, ya que la mochila hacía su trabajo... 
 
Ahora ya tocaba la parte intermedia del descenso, Juan y yo éramos los últimos, ya que Míkel, Juanfran y Diego habían salido con antelación, además esta zona la conocemos de sobra. El río Jaranda iba cogiendo poco a poco caudal en el descenso, empezaba a haber más árboles, algunas pozas del río invitaban al baño, y por fin llegamos al Trabuquete, la más grande de todas y la mas visitada por la gente. Meterse en esas aguas (a 18º en esta ocasión) es una aventura, ya que el contraste es muy grande, más cuando vienes de hacer un buen ejercicio físico, y con mucha calor en el cuerpo. Te metías en el agua sin pensarlo mucho, y notabas como te medio congelabas allí, así que a nadar como un bellaco para que la sangre vuelva a correr. Después, hasta se llega a "disfrutar" de ese agua. Finalmente, hicimos ya el resto de camino hasta el Guijo de Santa Bárbara y esperando que la próxima aventura montañera, sea primaveral, y en la que podamos contar con Roberto, y estos cuatro compañeros (o más) para seguir conociendo los rincones recónditos de la Sierra de Gredos. Un pequeño paraíso de Naturaleza, que no estaría de más que se protegiese, y que se adecentasen ciertas veredas y (ya puestos a pedir) que ciertas zonas de cumbres se aclarasen algunas sendas entre los piornos. Con lo que sea, nosotros volveremos a nuestra cita anual a Gredos.

PD Fotos por cortesía de Juanfran.
 

 
 












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jueves, 15 de agosto de 2019

Strange Fruit - Abel Meerepol

Frutos extraños

Los árboles del Sur tienen frutos extraños.
Sangre en las hojas y sangre en las raíces.
Cuerpos negros balanceándose con la brisa del sur.
Extraños frutos colgando de los álamos.

Una escena pastoral del Sur galante,
los ojos fuera de sus cuencas y la boca torcida,
aroma de las magnolias, dulce y fresco,
entonces, el repentino olor a carne quemada.

Lo que hay aquí es un fruto para que lo arranquen los cuervos,
para que lo empape la lluvia,
para que lo zarandee el viento
para que el sol lo pudra
para que gotee de los árboles.
Lo que hay aquí es un cultivo extraño y amargo.
 
 
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

sábado, 3 de agosto de 2019

Sinfonity

Hubo un tiempo en Letrinas, que al llegar el mes de agosto, nuestro sublime melómano, Adolfo, nos escribía unos textos y los aderezaba con música clásica. Después los textos pasaron a la historia y quedaron los vídeos, después el silencio...

Hoy, ya comenzado el mes de agosto, recupero la idea, pero en este caso no traeré grandes nombres clásicos de la música clásica, o sí, pero en una versión transgresora, que no sé si agradará a gente como Jesús y Adolfo, gente que fue educada en una música clásica muy inmovilista, pero creo que puede llamarle la atención.

Y es que Pablo Salinas, que es un magnífico músico, está intentando de unos años para acá promover la música clásica a los jóvenes, y que mejor que hacerlo que dejarse la melena y formar un grupo de músicos (todos guitarristas) y llevar la composiciones de los genios de la música al siglo XXI.


Si faltaba algo, él es español, muy español. 

PD: Como todas nuestras quedadas últimas todo deriva a eso, por eso dejo este último mensaje.
¿Aún no te has aburrido lo suficiente?...

Como no me copies te pego

Reservado todos los derechos a los lectores, que podrán copiar, manipular, alterar y hasta leer todos los textos de este blog. Eso sí, se agradecería que mencionaran de dónde diablos han sacado el juguetito.