Nuestra fecha más habitual estos últimos años para hacer rutas por la montaña suele ser en primavera, pero en esta ocasión pudimos formar un grupito de 7 personas para hacer la magnífica ruta a las cinco lagunas de Gredos.
El grupo lo formamos: Matías, Míkel, Juanfran, Raúl, José Carlos, Juan y el que esto escribe, Paco.
Había dos nuevos, Raúl y José Carlos, así que habría que ayudarles en esta su primera aventura montañera. Matías Míkel y yo salimos sobre las 16.00 h de Almendralejo, llegamos a parar en Béjar a tomar un café por que íbamos bien de tiempo. Media hora después llegamos a la localidad de Navalperal de Tormes y desde allí enlazamos al párking donde estaban Juan y Juanfran sacando sus bártulos y reorganizando la mochila. José Carlos y Rául fueron los últimos en llegar y practicamente rehicieron sus mochilas allí, lo que retrasó un poco la salida del grupo.
Lo primero fue coger agua de la fuente que está al lado del párking, después afrontar la 1ª rampa, y metros más allá el puente sobre un río alga caudaloso para esta época del año. Pasamos por varias zonas boscosas, también dejamos al lado la ruta hacia cabeza nevada y también hasta la laguna grande desde este término municipal. Íbamos poniéndonos al día de como habíamos pasado el verano, y preguntando a los nuevos (Juan diría los p... novatos, pero yo no tengo tanta confianza con ellos...), se nos fue la luz del sol y tuvimos que echar manos de los frontales, lo que nos hizo ir a un paso más lento, hasta que llegamos a un prado despejado de árboles y donde cada uno se puso más o menos lo mejor posible para intentar descansar.
Raúl se pidió a Juan de compañero, José Carlos se puso entre Míkel y Juanfran, Matías y yo estuvimos más o menos cerca. La noche fue muy larga, yo no encontré un buen sitio para dormir, así que cada cierto tiempo me movía, abría los ojos, veía las constelaciones y alguna estrella fugaz, y como eso me pasó en muchas ocasiones veía como rotaban las constelaciones y aparecían nuevas. Me encantó ver Pegaso, Áquila, Tauro, Orión, Cignus... Habíamos previsto salir muy temprano, así que fuí el primero en despertarme al ver clarear el día, alguno como Raúl se hizo el remolón, ya que decía que hacía poco que había cogido el sueño... Pero Juan le apremió diciéndole que era mejor esforzarse ahora, salir sin desayunar e intentar evitar el sol a toda costa.
Matías me dio un par de galletas y nos pusimos a caminar.

Después del desayuno seguimos hacia arriba, el sol no nos daba todavía, ya que las montañas nos protejían, dándonos sombra, pero yo no paraba de sudar; Míkel solía ir el primero del grupo y Juanfran se ponía al nivel de José Carlos y Raúl para preguntarles como iban y si querían para un poco. Matías tenía un a pequeña lesión en la rodilla, por lo que tampoco podía apretar mucho el ritmo. Juan iba de cháchara, así que iba bien. En el camino de subida yo no suelo hablar mucho, ya que pierdo el ritmo y me quedo sin respiración, en ese caso, Juan me da envidia, él nunca se asfixia. Por fin, y después de pasar por una zona de lanchones, verticales y resbaladizos, llegamos a la laguna bajera. Desde esta zona es la 1ª laguna, es pequeñita y enseguida te encuentras a la brincalobitos, de allí bordeas un poco cerca del agua y llegas a la laguna mediana, y la verdad que con el agua tan cerca los tramos finales para nada se hacen pesados, aunque sí que ya nos daba el sol en la cabeza.
Míkel, Juanfran, José Carlos y Raúl se fueron a hacer su ruta, Matías y yo nos fuímos a la laguna Cimera, desde allí disfrutamos del ascenso del grupo a la portilla, veímos donde paraban, pas partes mas conflictivas y ya cuando hicieron cumbre. También vimos a otros grupos que estaban en la Cimera, unos estaban pescando, otros simplemente iban a hacer noche, pero intentaron bañarse, pero en cuanto el agua les pasó de la rodilla se acobardaron.
Por fin se hizo de día, como el día anterior, fui el primero en despertarme, pero en esta ocasión no había la voluntad de levantarse, se hicieron los rezongones y salimos tarde, sobre las diez de la mañana. Esto nos hizo que el sol al poco tiempo ya nos estuviera dando en la espalda.
José Carlos disfrutaba con los Serbales de los cazadores, al que él les llamaba Servandos, pero mira, si le interesa la flora, eso está bien. En la garganta del Pinar hay bastantes Abedules y Serbales y donde descansan y comían la mayoría de las aves de la zona.
El descenso no tiene muchos problemas técnicos, pero siempre hay algún despiste o un resbalón inadecuado... Lo normal en estas lides. Pero lo que hicimos en la tarde noche del viernes y la mañana del sábado, lo teníamos que hacer en el mediodía del domingo, y son bastantes kilómetros, con la mochila a cuestas, y el sol dándonos de lo lindo, por fin pasamos la zona del prado, allí había una arboleda, donde Juanfran estaba en la sombra, paré yo también y después se unieron Juan y Matías. Desde allí se veía el Risco Redondo, una montaña de 1800 msnm, y fue curiosos, por que ahbía unas aves grandes volando, saqué los prismáticos y enseguida me percaté de que eran 3 quebrantahuesos (Gypaetus Barbatus), el tamaño eran de buitres, pero el vuelo era de águila, típico en la especie. no paraban de dar vueltas sobre el risco aquél, también me di cuenta de que todos eran juveniles. al menos eso salió bien, ya que llevo muchos años viniendo y nunca pude ver esta especie de ave.




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